La adopción

El niño feliz es un niño deseado y aceptado, ya sea biológico o adoptado

La familia actual

El cambio de la sociedad, el desarrollo socioeconómico y el estilo de vida actual tienen como resultado un cambio fundamental en la estructura familiar.Las antaño familias extensas compuestas por  familias filiales:abuelos, tíos, nietos etc., conviviendo en la misma casa, han desaparecido  para dar paso a familias nucleares mas reducidas y con un cada vez menor número de miembros.

Actualmente:

— Se retrasa el inicio de la maternidad-paternidad: por asegurar previamente una seguridad profesional, por la incor­poración de la mujer a la vida laboral, etcétera.

— Se tiende a tener un menor número de hijos: mayor acceso a los medios de contracepción, edad de inicio de la ma­ternidad, etcétera.

— Los abuelos tienden a vivir solos, y cuan­do necesitan de una mayor atención, asistidos por personas remuneradas o en residencias. La organización de nuestra vida cotidiana imposibilita su atención.

— Se opta cada vez más por la adopción como vía para tener hijos.

Tenemos cambios que pueden proporcio­narnos mayor estado de bienestar, como el hecho de ser más conscientes y, por tanto, responsables en el momento de elección de nuestros hijos, y otros, como el fomento de la individualización, que bien merecen una re­flexión acerca de los valores en los que nos movemos y lo que como padres estamos transmitiendo a nuestros hijos. ¿Qué solida­ridad puedo transmitir a mis hijos, por muy solidario que me considere con los proble­mas del tercer mundo, si no soy capaz de hacerme cargo de los problemas de mis ma­yores, por ejemplo?

Sirva esta introducción de reflexión acer­ca del tipo de familia que queremos dar a nuestros hijos.

Como veíamos en entradas anteriores, la fa­milia es el lugar privilegiado que tiene el ser humano para constituirse como persona, y el mayor bien que podemos donar a nuestros hijos es la capacidad de amar y com­prometerse con los demás.

En este artículo nos ocuparemos de pen­sar en uno de esos cambios sociales funda­mentales como es el de los hijos adoptados.

La adopción hoy

España en los últimos años está siendo un país con un significativo número de adop­ciones; algunos de los motivos son:

— Aumento de la esterilidad (estilo de vida).

— Retraso en la maternidad.

— Mayor conciencia social acerca de la in­fancia abandonada.

Mayoritariamente se trata de adopción internacional, al disminuir de manera osten­sible el número de niños susceptibles de adopción en España y, por el contrario, producirse un notable incremento de personas que desean llevar a cabo una adopción.

La adopción inter­nacional es un hecho social que se da al finalizar la Segunda Guerra Mundial como movimiento solidario con los niños que se quedaron sin familia.

En la mayoría de los países europeos, a par­tir de los años setenta, se dispara el interés por menores de países en vías de desarro­llo, pensándolo como un bien para el niño. Pero el aumento constante de la demanda y, por tanto, del movimiento de niños de un país a otro, ha hecho necesario en los años ochenta que la comunidad internacional re­gule este tránsito para ofrecer unas garan­tías y evitar irregularidades que no sean acordes al interés del menor. No hay que ol­vidar que la adopción internacional no es la solución mejor para los niños, sino un re­curso extremo, inevitable y aceptable sólo para los casos urgentes.Una de estas medidas es el hecho de pe­dir, por parte de la institución competente, a los posibles padres adoptantes una valora­ción de idoneidad de su capacidad presente para adoptar. Se trata, por consiguiente, de elegir una familia para un menor y no un me­nor para una familia.

Muchas parejas candidatas se preguntan sobre el porqué de esta valoración, dado que para ser padres biológicos no hay ningún tipo de cuestionamiento. Un hijo adoptado es legalmente lo mismo que uno biológico, y lo mismo debe ser a nivel emocional y moral.

Pero la realidad de un niño adoptado no es la misma que la de uno que no lo ha sido. Los posibles padres tienen que estar pre­parados dentro de lo posible para afrontar el hecho de acoger un niño extranjero y que está abandonado. No se trata tan sólo de un acto de genero­sidad, sino de capacidad para, por ejemplo, hacer frente a preguntas y reacciones ines­peradas por parte de un menor que ha sufri­do desamparo, y que necesitará, lo mismo que sus futuros padres, de un periodo de adaptación a su nueva situación que gene­ralmente dista mucho de lo anteriormente conocido.

No olvidemos que:

— Actuamos por el interés superior del niño.

— Tiene derecho a ser deseado y acepta­do por sí mismo.

— Por el hecho de haber sido abandona­do es más vulnerable.

Se pretende evitar un nuevo abandono del menor, lo cual sería gravemente traumático para él. El hecho de que una pareja sienta el de­seo de tener un hijo no le da el derecho a exigirlo. El deseo no le otorga los recursos necesarios. Una familia candidata debe tener creado ese espacio psíquico para acoger y aceptar a ese pequeño, capacidad para educarle sa­ludablemente y flexibilidad para afrontar im­previstos.

Un hijo no debe ser un instrumento que nos compense:

— Nuestra imposibilidad de tener hijos.

— Nuestras propias pérdidas personales.

— Nuestra falta de solidaridad.

— Nuestra soledad porque nuestros hijos biológicos ya son mayores y se van de casa.

— Nuestros problemas de pareja.

— Etcétera.

Una adopción positiva

La adopción bien entendida es una vía saludable de ejercer nuestra maternidad-paternidad y una vía de apoyo a la infancia abandonada.

Desde que una pareja se plantea la adop­ción, el proceso debe servirle para reflexio­nar acerca de la trascendencia de su deci­sión y para tomar conciencia de los recursos que va a necesitar. Algunos de los aspectos sobre los que debe reflexionar para poder afrontarlos son:

— En la formación de la identidad de una persona es fundamental su ascenden­cia, su pasado, el tener un hilo conduc­tor de su vida. En el niño adoptado es importante que no se lo borremos.

— El hecho de haber sido abandonado puede hacerle cuestionar sus futuras relaciones emocionales como conse­cuencia de la inseguridad.

— Querrá entender el porqué del abando­no y de ser alejado del país en el que nació.

— En el caso de ser de otra etnia, eviden­ciará ante todos el hecho de la adop­ción y necesitará disponer de recursos para vivir la diferencia.

En el caso de convivir en una misma fa­milia hijos adoptados y biológicos, deberá tenerse en cuenta la importancia de la in­tegración entre los hermanos

Algunas de estas cuestiones las veremos con más detalle en el próximo artículo de esta sección.

A modo de glosario

Adopción

Figura jurídica que, por medio de una de­cisión judicial, produce entre adoptante/s y adoptado un vínculo de filiación, al mismo tiempo que desaparecen, salvo excepciones, los vínculos jurídicos entre el adoptado y su familia anterior.

Desamparo

Situación que se produce de hecho a cau­sa del incumplimiento o del imposible o inadecuado ejercicio de los deberes de pro­tección establecidos por las leyes para la guarda de los menores, cuando éstos que­den privados de la necesaria asistencia mo­ral o material.

Patria potestad

Conjunto de derechos y deberes que tie­nen los padres sobre las personas y los bie­nes de sus hijos.

Tutela

Protección y representación legal que tie­nen una o varias personas, generalmente los padres, sobre un menor.

Guarda

La guarda de un menor supone, para quien la ejerce, la obligación de velar por él, tener­lo en su compañía, educarlo y procurarle una formación integral.

Acogimiento familiar

Figura que puede tener un carácter admi­nistrativo o judicial y que otorga la guarda de un menor a una familia, con la obliga­ción de cuidarlo, alimentarlo y educarlo por un tiempo y con el fin de integrarlo en una familia que sustituya o complemente tempo­ralmente a la suya natural, con independen­cia de que los padres estén o no privados, total o parcialmente, de la patria potestad.

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